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Ferrari nació
en 1946 en
una fabrica de Maranello,
que los alemanes confiscaron y los aliados bombardearon hasta dejar solo los
cimientos. Enzo Ferrari,
un hombre con una voluntad y una determinación férrea, anuncio ese año que
pensaba construir, en la desolada Italia de
posguerra, coches de carreras. La fabrica fue reconstruida en un tiempo
récord y, en 1947, Raymond Sommer gano
la primera carrera con una Ferrari.
Apodado "2 Commendatore",Enzo
Ferrari era un poco dado
a las innovaciones técnicas y fue siempre fiel a la filosofía del "se
puede mejorar solo mejorando lo que ya tienes". Esa
fue su divisa en la Formula
1, en la que Ferrari participo
sin interrupción desde la creación del Campeonato
Mundial, en 1950,
con un balance de mas de 100 victorias y numerosos títulos de pilotos y
marcas.

Las carreras eran la gran pasión de Ferrari,
quien siempre tuvo claro que para conseguir el dinero necesario para
competir y, sobre todo, ganar, era necesario vender una gama de coches de
calle.
Ninguna marca de automóviles en el mundo ha causado tanto fanatismo como
Ferrari. Una historia rica en aventuras, disputas y problemas. Pero sería
imposible comprender la historia de la marca del Cavallino Rampante si no
comprendiéramos primero la historia de su creador: Enzo Ferrari.
Il Commendatore se dedicaba a las competencias desde 1919, con autos
modificados varias veces por él mismo. Alfa Romeo vio sus enormes
capacidades y en 1929 lo contrató para la preparación de sus automóviles.
Así empezaba la historia de Ferrari, un 1 de diciembre de 1929: modificando
autos Alfa Romeo.
El taller fue establecido en el garaje Gatti de Módena, pero la demanda
hizo que se mudaran a un edificio de la calle Trento e trieste #11 de la
misma ciudad. A pesar de ser un brazo deportivo de Alfa, Ferrari pronto
alcanzó personalidad propia, atrayendo a pilotos legendarios como Nuvolari
durante los inicios de los años 30. Pero la superioridad de los autos
alemanes como Mercedes y Auto Union (bajo auspicio del régimen nazi)
obligaron a Ferrari a dar un cambio de rumbo a su equipo para obtener
mayores recursos. En 1937 tuvo que vender el 80% de su empresa a Alfa Romeo.
El punto de ruptura entre Ferrari y Alfa Romeo se dio a partir de 1938,
cuando el segundo decidió formar la "Alfa Corse", el nuevo ente deportivo de
la marca, que contaba ahora con todos los mecánicos que tenía Enzo, aunque a
éste se le ofreció dirigirlos. Con esto, Ferrari cierra sus fábricas en
Módena y se embarca a Milán para trabajar en este nuevo proyecto, aunque
duró poco tiempo: las serias discrepancias con varios de sus nuevos jefes
hicieron que Enzo se retirara definitivamente de Alfa hacia su
independización, pero una cláusula de contrato impedía que Enzo Ferrari
pudiera usar su apellido para la fabricación de coches durante los
siguientes cuatro años.
De esta manera, crea a Auto Avio Costruzioni. El resentimiento de Enzo hacia
Alfa Romeo se vio aumentada luego del éxito de los 158 (o los famosos
Alfetta), autos de su propia creación.
Enzo, junto con Alberto Maximino y Luigi Bellentani, jales de Alfa Romeo
construyeron el 815, un híbrido propio con muchos elementos de FIAT. Alberto
Ascari y el marqués Lotario Rangoni dominaron con este auto la Mille Miglia
de 1940 en su categoría; pero un posterior abandono en la carrera significó
el fin de la Auto Avio Costruzioni de las competencias al estallarse la
Segunda Guerra Mundial, cuando fue obligada por el gobierno italiano a
construir material bélico en lugar del deportivo.
En 1943 se pone en funcionamiento la Ley de Descentralización de la
Industria, que conminaba a las fábricas a distribuirse en diferentes zonas
de Italia para evitar la conglomeración y así ser blancos fáciles de los
bombardeos aliados. De esta manera, la Auto Avio Costruzioni se traslada de
Módena 16 kilómetros hacia el sur, a un pequeño pueblo llamado Maranello.
Concluida la guerra, Ferrari tenía ya la facultad de construir autos con
su propio nombre. En 1947 se construye el 125. Aunque los primeros
resultados deportivos eran auspiciosos, las ventas no favorecían a la marca
ya que los autos todavía eran construidos artesanalmente. Desde 1951,
Ferrari entraría a la era de los coches de fabricación en serie con el 250,
estabilizando su frágil economía. Un año antes, ingresó a una nueva
categoría de competición llamada Fórmula 1.
También en 1951, Enzo Ferrari y Battista Pininfarina, diseñador de
automóviles, hacen un acuerdo de colaboración mutua que perdura hasta el día
de hoy. Casi al mismo tiempo, Enzo creó la sociedad Esercizio Fabbriche
Automobili e Corse (SEFAC) una fusión de todas sus empresas. De esta manera,
la década de los 50s fue de bonanza económica y de reconocimiento mundial
gracias a los estupendos modelos construidos y los éxitos en las
competencias.
Pero en los sesenta, la situación económica nuevamente se volvió difícil
para la casa de Maranello. Los resultados deportivos habían casi
desaparecido ante el dominio de los autos ingleses. Fue tal la crisis que
Ford estaba a punto de comprar la casa en 1963. Por si esto no fuera poco,
el mercado exigía a toda costa autos más potentes y menos contaminantes,
además de una baja de demanda de coches descapotables porque se les veían
inseguros (entre 1973 y 1984 Ferrari no fabricó ningún convertible).
A pesar de todo, Ferrari lanzó en esta época modelos gloriosos como el Dino,
tan popular que llegó a costar más que varios autos con motor V12 siendo
éste uno con motor V6. Pero con la misma popularidad, Ferrari dio cuenta que
ya no podía seguir con la empresa en forma solitaria. Muchos fabricantes
pequeños habían sido adquiridos por los grandes constructores y Ferrari
estaba en el mismo camino. En 1969, aprovechando las buenas relaciones con
FIAT, Enzo Ferrari le vendió a Giovanni Agnelli, presidente de FIAT, el 50%
de la SEFAC. El 80% del restante pasaría a manos del imperio italiano luego
de que Enzo muriera (cosa que ocurrió en 1988 y FIAT pasó así a tener el 90%
de Ferrari, el restante 10% a manos de Piero Lardi Ferrari, su hijo).
Ferrari volvió a triunfar en la Fórmula 1 en la década de los setenta,
superando la crisis del petróleo y a un nuevo rival: Lamborghini. A pesar
que en los ochenta la situación económica era estable, los resultados
deportivos no le sonreían. Los grandes modelos como el 288 GTO y el F40
fueron los últimos antes de la muerte de Enzo en 1988.
El homenaje más apreciado fue el 1-2 de Ferrari en el GP de Italia de
Fórmula 1 poco tiempo después. A partir de entonces, FIAT domina el 90% de
la marca. Los 90's significaron la renovación total al lanzar increíbles
modelos como el F355, 550 o el F50. En la Fórmula 1 volvieron a la senda del
triunfo en el 2000 cuando Michael Schumacher le devolvió el codiciado
Campeonato del Mundo. Hoy dominan la categoría reina. En el 2002, se cumplió
un sueño: el lanzamiento del Ferrari Enzo, en honor al Commendatore, un auto
pensado en él: agresivo, luchador y siempre primero. |